La A.C.O es una entidad que nuclea a decenas de profesionales de distintos medios de comunicación, muchos de los cuales ejercen sus funciones en varios de los medios de mayor trascendencia de Argentina. Los miembros de la A.C.O se especializan en lo referente a las criticas y/o notas de opinión de las mas diversas temáticas.

miércoles, 9 de enero de 2008

COMUNICADO N°3

En un almuerzo entre varios miembros de la A.C.O, en los que me incluyo, fue tema de conversación la trascendencia que tiene Internet en los últimos tiempos.

Sin duda, Intenet es un fenómeno. Una innovación trascendental. Pero en este almuerzo del que les comentaba surgió el siguiente cuestionamiento: ¿Se está considerando la influencia y las consecuencias que éste nuevo "fenómeno" está teniendo en el comportamiendo de la sociedad?

En este comunicado, únicamente me limito a hacer este simple planteo y dejar la siguiente reflexión: desde hace años que existen personas y entidades a las que la sociedad le otorga cierta autoridad para opinar y criticar. ¿Este convenio está en un proceso de rotundo cambio sólo por que la tecnología lo permite?
Me permito ser más concreto: ¿la persona promedio, dicho de otra forma, cualquier hijo de vecino, tiene la autoridad para opinar, criticar y hablar sobre cualquier cosa, sólo por el hecho de que existe internet y muchos de los sitios y/o blogs que están dentro de Internet son grátis?

Hay ciertas cosas que tienen un orden desde hace muchos años y por el bien de una sociedad ordenada, sería mejor mantenerlas de esa forma. Parecería que el vicío del liberalismo en el que vivimos actualmente en Argentina, empieza a mostrar sus efectos no deseados.

Los saludo muy atentamente y espero me acompañen en esta reflexión.

Lic. Roberto Di Giorgio
Presidente de la Asociación Argentina de Críticos y Opinólogos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr presidente de la ACO,creo que en materia de opiniones, todos tenemos derecho a opinar acerca de todo, especialmente en esta "sociedad argentina" a la cual se alude en sus comunicados, y en la que nuestra opinión no se encuentra reflejada. Visto y considerando que la verdad absoluta es inexistente y producto de nuestras subjetividades y de algún que otro consenso previo, ese "cualquier hijo de vecino" tiene el mismo derecho a opinar que cualquiera de Uds.

Anónimo dijo...

Apoyo a Claudia de Palermo.


Bah, si ella quiere.